Escribes una pregunta con dos opciones — quedarte o irte, hablar o callar, sí o no. El sistema encuentra una decisión que un extraño dejó antes que tú y te muestra qué opción eligió. Esa elección se convierte en la tuya, de forma anónima.
Luego te toca a ti: ves el dilema de otro extraño y eliges por él. Nadie ve quién eres. Nadie ve quién es. El intercambio es el producto entero — no un feed, no un perfil, no una puntuación.
No es terapia, ni consejo, ni una encuesta que se pueda manipular. Es un pequeño ritual de elección delegada: un voto entra, uno sale.
Los enlaces para compartir muestran cómo votaron los extraños en un dilema concreto — útil si quieres que alguien sienta el mismo extraño alivio de no decidir solo.