Cada día el sitio guarda una sola palabra secreta. Ves cuántos intentaron, cuántos acertaron y reacciones anónimas de otros — fragmentos de sensación, no definiciones.
Tienes un intento. Si fallas, esperas la revelación. Si aciertas, te unes al pequeño club de quienes vieron a través de las pistas. Los días pasados viven en un archivo cuando la palabra es pública.
El límite de medianoche importa: convierte el juego en un evento de calendario compartido, no en un feed infinito de puzzles. Con forma de Wordle, pero las pistas son humanas y desordenadas.
Compartir exporta una cuadrícula compacta de resultados — para comparar días sin estropear la palabra de hoy.